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por Jorge Montoya y Gabriella Ibarra

-Concierto para Corno y orquesta  Op. 37 del maestro Eduardo Alonso Crespo-

En memoria del legendario Myron Bloom, el maestro argentino Eduardo Crespo ha compuesto este concierto para Scott Bohannon, cornista principal de la Orquesta Sinfónica de Entre Ríos y quien fuera alumno y amigo del maestro Bloom. Como homenaje el compositor plasmó en este hermoso concierto  lo que fueran los recuerdos vividos de Bohannon junto a su maestro Bloom.

La obra surge en 2019 como un encargo para la OSER. Durante el proceso de composición el maestro Myron Bloom fallece, por lo cual el segundo movimiento es una elegía a su memoria, al igual que lo hizo Anton Bruckner con su séptima sinfonía dedicando su segundo movimiento a la memoria de Richard Wagner.

La obra se estructuró en los tres movimientos tradicionales de un concierto, donde el compositor trabajó estrechamente con Bohannon en la definición del carácter de cada uno de ellos. El primer movimiento rescata el carácter heroico que asociamos con buena parte del repertorio sinfónico para corno. Por lo tanto, el primer movimiento explora los rasgos épicos habitualmente asociados a este instrumento y así, luego de una breve presentación del material básico, el movimiento se lanza al desarrollo de una intrépida marcha de carácter heroico en la que el solista avanza a través de las múltiples vicisitudes que se presentan en el camino, interactuando fluidamente con la orquesta. 

Para el segundo movimiento en particular, Scott quería rendir homenaje a su maestro, de allí que el segundo movimiento sea una elegía, un poema sin palabras in memoriam de Myron Bloom, el legendario cornista estadounidense fallecido en 2019 y quien fue probablemente el más famoso exponente de la historia reciente del instrumento como solista de la Orquesta de Cleveland bajo George Szell y de la Orquesta de París bajo Daniel Baremboim. Esta elegía sigue el arco dramático habitualmente asociado al réquiem, es decir la secuencia de tristeza, increpación contra el destino y eventual consuelo que conforman los distintos estadios del duelo. 

Finalmente, el tercer movimiento en forma de rondó, restablece la atmósfera vital, esta vez con ritmo de danza en tiempo ternario, un rasgo típico de múltiples conciertos para corno, desde Mozart a Strauss. En cierto sentido es la recuperación de la asociación ancestral del corno con la caza a caballo. De allí el ritmo ternario que se asocia al galope equino, sólo que en este caso se trata de una cabalgata criolla. Así el solista va galopando a través de intrincados temas de fuerte impronta americana y exigente virtuosismo para buscar concluir el concierto con luminosa asertividad.

Ante tal experiencia creativa cargada a su vez de tanta emotividad, se le preguntó al compositor:  

“¿Tiene pensado futuramente escribir un segundo concierto para corno?”

A lo que el maestro Crespo respondió:

“El corno es un instrumento que me fascina, tanto como miembro de la orquesta en obras sinfónicas y como solista en conciertos. Es un instrumento irreemplazable que mezcla aspectos emocionales muy variados y contrastantes, desde el llamado épico hasta la más profunda intimidad. Creo que todo compositor que se precie se sentirá muy atraído por el instrumento, de modo que es muy probable que algún segundo concierto esté gestándose en mi horizonte. Además, mi experiencia con Scott Bohannon fue extremadamente enriquecedora para mí, ya que se trata de un cornista excepcional, de primerísimo nivel, que inspira a seguir componiendo para el instrumento.”

El estreno mundial fue celebrado el 19 de marzo del año en curso en el Teatro “Tres de Febrero”-Paraná, Argentina.

Para mayor información acerca del maestro Crespo y su obra les invitamos a visitar su página web: https://www.eduardoalonsocrespo.net

Gracias a Jorge Montoya e Israel Oliveira por la colaboración para esta nueva edición de las Noticias desde Latinoamérica.