terwilligerQuizás el mayor desafío al que se enfrenta un profesor es encontrar una manera de motivar a sus alumnos. A veces, incluso los cornistas jóvenes más talentosos no pueden encontrar una manera de desarrollar su talento al nivel de dominar nuestro maravilloso instrumento, mientras que un estudiante con talento promedio lo hace.

El ímpetu de motivación que los estudiantes pueden tener durante una lección cuando se esfuerzan por hacer la mejor ejecución para su maestro, o durante un concierto mientras están bajo el hechizo de una audiencia, pueden apagarse durante las largas horas de práctica que son necesarias para primero desarrollar su talento y luego conservar ese rendimiento durante toda una feliz vida como cornista.

Siempre he usado imágenes mentales para motivarme. Tuve la suerte de tener acceso a una extensa colección de grabaciones de música sinfónica cuando era un niño. El sonido heroico de Roland Berger proyectando sobre el sonido la de Filarmónica de Viena en un “Tone poem” de Strauss se convirtió en parte de mi concepto de sonido, así como el fraseo noble y el sonido aterciopelado de Philip Farkas tocando la primera frase del segundo concierto para piano de Brahms. De hecho, cuando tenía dieciséis años, escuchaba una frase y luego corría al sótano e intentaba duplicarla.

Hasta el día de hoy nunca toco una sola nota sin llenar mi mente y mi alma con el sonido de la nota que vibra en la acústica de una de mis salas de conciertos favoritas. Antes de tener la suerte de tocar en estas salas, me emocioné imaginando que lo era. Las imágenes mentales me ayudan a enfocar mi mente, eliminar las distracciones y mantenerme en el flujo del momento.

Las innumerables horas de práctica personal que todo músico aprendiz debe usar pueden ser pesadas si se hacen de manera mecánica. Siempre aliento a mis alumnos a escuchar ejemplos de grandes músicos que trascienden sus instrumentos y vuelan con la música sin importar qué instrumento o cantante sea para que también puedan aprender a cautivarse con nuestra gloriosa forma de arte. Aprenden a no solo imitar un sonido de corno específico, sino que se emocionan con la energía que cualquier gran artista logra hacer flotar en las ondas sonoras.

Inculcar hábitos de práctica positiva es parte de mi concepto de enseñanza. Siempre enfatizo en la importancia de eliminar las distracciones durante el tiempo de práctica. En nuestro mundo moderno, las distracciones digitales son una tentación constante. Los teléfonos inteligentes, tabletas, etc solo deben usarse como metrónomos, afinadores, dispositivos de grabación o sustitutos de partituras impresas.

La importancia de la preparación mental antes de tocar se hizo evidente para mí después de mis primeros errores ante una audiencia. Si quiero centrarme totalmente en el concierto, esto es por lo que me esfuerzo durante el tiempo de práctica, que es de hecho la preparación para el concierto. Si me equivoco mientras practico, me detengo, analizo el error, pienso en cómo corregirlo, me relajo, escucho la primera nota de la frase resonando en el lugar donde tocaré el concierto y luego la vuelvo a tocar. Una repetición sin esto es a menudo una repetición inútil del mismo error. ¡No estamos jugando al tenis! No hay ningún árbitro que diga “¡Red!” cuando se falla la primera nota. No hay una segunda oportunidad para comenzar la cuarta de Bruckner. Tenemos que aprender cómo hacerlo bien la primera vez.

Un último consejo para la enseñanza: la mayoría de los estudiantes tienen un detector de “tonterías” incorporado. Asegúrese de que el consejo que brinde provenga de la experiencia personal y no sea algo que haya escuchado por ahí. Practique lo que predica. Predica lo que practicas.

Si quieres aprender más sobre mí y sobre mi método, visita: ericterwilliger.com


traducción de Juan Carlos Porras Castro

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